Los fotógrafos compiten con ciudadanos que cazan imágenes y con famosos que difunden las suyas por la red

   Paparazzi – Bratislava, Slovakia

¿Cuánto cuesta una fotografía de portada de revista? Es una de las cuestiones tabú sobre la que lectores, periodistas del corazón y personajes famosos llevan décadas debatiendo entre el rumor, la verdad y la polémica. Un enigma que siempre desemboca en cifras desorbitadas para el común de los mortales mileuristas. Un nuevo factor se cuela en la ecuación: los famosos. Ellos no solo usan las redes sociales para contar qué les pasa, sino que muestran sus propias imágenes.

David y Victoria Beckham dieron la bienvenida al mundo Twitter a su hija Harper Seven días después de que naciera, para sorpresa de sus cientos de miles de seguidores y para desgracia de los tabloides británicos en busca de una imagen en exclusiva de la primera fémina de la prole Beckham. “Nos están obligando a reinventarnos”, explica Sandra Aladro, directora de la agencia Korpa, una de las más importantes a nivel nacional. “Pero por el tiempo que lleva este fenómeno, he comprobado que una foto en Twitter nunca va a sustituir el trabajo de un periodista”.

Aunque, en ocasiones, personas anónimas con equipos de calidad practican sus habilidades fotográficas en busca de un sobresueldo. El último ejemplar de la revista Semana es el ejemplo de esta audacia anónima. La publicación ha llevado a su portada una fotografía de poca calidad de la princesa Letizia en biquini, en una playa de Grecia. Fuentes de la prensa del corazón confirman que las imágenes fueron tomadas por una turista, que cobró unos 10.000 euros por ellas.

La primera pareja que en España se estrenó como fotógrafos en las redes sociales fue la formada por Gerard Piqué y Shakira. El jugador del Barça colgó una noche la imagen que confirmaba su relación con la cantante colombiana. “Reafirmaron un rumor a gritos con una fotografía grupal. La imagen de la pareja a solas la hicieron los periodistas”, dice Aladro.

La instantánea saltó a las ediciones digitales de los medios, pero no al papel cuché. “Las fotos caseras nunca van a ser la portada de una revista”, aclara Alfredo Garofano, jefe de fotografía de Lecturas. No saltan a primera, ni forman parte de un reportaje fotográfico. El ejemplo para Aladro son Iker Casillas y Sara Carbonero. “Todas las revistas saben que venden más cuando ponen a la pareja en sus portadas”, explica la directora. A principios de verano, el jugador de fútbol y la periodista deportiva se fueron de vacaciones a México y Brasil y colgaron sus fotos en Facebook. “No rompieron la noticia, todos sabemos que son novios. Después llegó la portada de la revista ¡Hola! donde salía Sara en biquini, esa era la foto que toda España quería ver”. Aunque los gustos del público se decantaran por el contenido de la revista, Aladro reconoce que el factor sorpresa se rompe cuando los famosos se adelantan en Internet.

“El problema que se nos plantea es cuando un tema que teníamos previsto para el miércoles [día de publicación de las revistas del corazón] salta un domingo y los periódicos se hacen eco el lunes, mermando el valor informativo y económico de la noticia”, apostilla Garofano, responsable de cinco fotógrafos, que además trabaja con agencias y freelance. Reconoce que cuando los compradores se enteran de que las imágenes ya se han publicado en Internet abaratan el precio. Ni Garofano ni Aladro hablan de tarifas, pero sí coinciden en que las cifras no se aproximan a las que se barajan en los medios. “Este sector está sobrevalorado. De los precios de los que se habla a los reales hay un abismo. ¡Hola! no es el Banco de España, y se habla de millones de euros por imagen, mucho más de lo que ingresan por un número”, afirma Aladro.

Desde que los famosos cuelgan sus fotografías en las redes sociales la competencia ha aumentado. “En momentos de mucha actualidad como el verano, cuando seguimos a los famosos, el uso de Twitter también nos perjudica”, relata Garofano. “Puedes estar detrás de alguien tú solo y de repente el famoso cuenta por Internet dónde está. Aparecen tres agencias más y te quedas sin exclusiva”. ¿Peligra la profesión de paparazi? “Por el momento no veo el peligro, en esta profesión la competencia crece cada día desde hace unos años”, concluye.

El País – Cerco a los paparazi por Ana Marcos

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