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Famous - portadaLa Verdad – Esther Requena.-  Y el ‘topless’ de Estefanía, el idilio de la ex de Sarko… Los paparazzis Rostain y Mouron publican su obra y se guardan algún secreto.

Pascal Rostain (Brest, 1958) vio salir del conocido restaurante parisino Maxim’s a un tranquilo Orson Welles puro en mano. Le ‘robó’ un par de fotos mientras el actor se metía en su limusina no sin ciertos problemas por su amplia envergadura. Ni corto ni perezoso, entró con él en el coche y se sentó a su lado. Solo bastó una mirada de complicidad entre el paparazzi y el director para dar por sentado que podía tomarle cualquier instantánea mientras Welles viajaba repanchingado en el Mouron & Rostainasiento trasero, posaba con su puro y contemplaba la nube de fotógrafos que le  asediaban por la ventanilla. Esta curiosa imagen acaba de cumplir treinta años… pero nunca llegó a ser publicada. Durante años ha sido una más en la pared del estudio que Rostain atesora en su casa. Ahora ha visto la luz gracias al Portada Famouslibro ‘Famous’ (Ediciones Robert Laffont), en la que el fotógrafo del ‘cuore’ muestra junto a su pareja artística, Bruno Mouron (París, 1954), esa época que tan bien describió Federico Fellini en ‘La dolce vita’.

Comenzaron en unos años en los que no existían concursantes de ‘realities’ ni amantes que Famous 1buscasen una fama rápida. Quien era conocido se tatuaba ese gen hasta su muerte. Famous 2 Famous 3 Un halo especial el de las ‘celebrities’ de antaño que ahora recuerda la pareja en su libro, lleno de instantáneas en blanco y negro de aquellos glamurosos años en los que las exclusivas también estaban a la orden del día. Muchas de ellas fotos robadas que han dejado de tener esa consideración para convertirse en imágenes históricas. Como la primera instantánea que se vio del príncipe Carlos y una jovencísima y desconocida Lady Di de apenas 19 años cuando aún su romance era un secreto de estado. ‘Les voyaux des photos’ (‘los ladrones de fotos’), como se les conoce, se enfundaron un esmoquin y se colaron en Goldsmith Hall con una cámara en el bolsillo pocos días antes de anunciarse el compromiso. Lograron su ansiada instantánea… pero los pillaron. O eso creyó el servicio de seguridad. Al requisarles los negativos les dieron un cambiazo con el carrete y en unas pocas horas la imagen estaba dando la vuelta al mundo. Y eso que no existían las redes sociales.

No ha sido la única vez que Mouron y Rostain han burlado la seguridad de un evento de alto copete. ¡Se llegaron a colar en una cumbre del G8! Y hasta lograron introducir, gracias a un amigo, una cámara para inmortalizar al presidente Mitterrand en su lecho de muerte. Ya antes también vendieron, a través de su agencia Sphinx, la primera foto del expresidente galo con su hija secreta Mazarine. Sus estrategias para hacerse con una buena exclusiva apenas conocen límites, de ahí también su ganada fama. En una ocasión lograron agenciarse dos sobres de fotos familiares de Marlon Brando tras dar un nombre falso y pagar los 15 dólares que costó el revelado rápido en una tienda de Los Ángeles. El actor de ‘Un tranvía llamado deseo’ no pudo más que reírse de la jugarreta cuando le devolvieron los negativos tras haber estado más de dos meses en el punto de mira de las cámaras de la pareja.

«Las fotos de las que estoy más orgulloso no son necesariamente las que hicieron la mayor cantidad de dinero», ha comentado Rostain en alguna ocasión. Entre sus preciados tesoros se encuentra, además de la imagen de Orson Welles en limusina, una de Samuel Beckett bebiendo tranquilamente un pequeño vaso de vino en un café parisino en 1988 mientras leía la prensa. Un ritual que realizaba el escritor casi a diario y que tampoco vio la luz en las revistas de la época. «Esa imagen la hicimos para nosotros mismos», puntualiza el artista, quien ahora sí la ha incluido en su libro. Tampoco falta el topless de Estefanía de Mónaco, la instantánea que más ceros añadió a las cuentas bancarias de los paparazzis franceses. Ambos pillaron a la princesa con apenas 18 años en las playas de isla Mauricio tras tres meses de pesquisas, de ahí que se embolsaran lo que hoy serían 150.000 euros. «¡Es que eran las tetas de una princesa!», recalcan Mouron y Rostain, inseparables desde que la revista ‘Paris Match’ los uniera a finales de los años setenta.

También han gastado mucho dinero entre viajes e investigaciones que rozan lo detectivesco. En los años 70 todo era más fácil, como recuerdan. Bastaba con asomarse a diario por Maxim’s y hablar con el conserje para que les pusiese al día de las ‘celebrities’ que por allí andaban. Casi todos se conocían y de ahí que con los famosos llegaran a trabar relaciones casi de amistad. Pudieron inmortalizar a Brigitte Bardot admirando su trasero en un espejo antes del estreno de una de sus películas o a Mick Jagger y Jerry Hall tirándoles una taza tras una de sus múltiples fiestas. Incluso a unos jovencísimos Police, Sting incluido, con unas coronas de reyes de cartón delante de una gran tarta en una celebración privada.

Desnudo de Gainsbourg

Otro de sus secretos: a cabezones no les gana nadie. No pararon hasta que pillaron a Aleksandr Solzhenitsyn, el que fuera Premio Nobel de Literatura en 1970, tras unos años casi escondido. Dieron con él en 1981, en Vermont, jugando al tenis tras muchos meses de trabajo. Esconderse entre los árboles, hacer guardias de más de una semana en un coche o disfrazarse incluso de curas se encuentran entre sus anécdotas habituales. ¡Pero también han llegado a desnudarse! El cantante del conocido ‘Je t’aime… moi non plus’, Serge Gainsbourg, quiso fotografiarse sin ropa en la cama con su esposa y su bebé. «Yo estaba en la escalera y cuando le pregunté si podía hacer una foto de él desnudo me dijo: ‘Está bien, pero solo si tú también lo estás’. Y así lo hicimos», rememora Rostain.

Más formales se plantaron delante de Sarkozy y Carla Bruni para un retrato familiar que pidió la por entonces primera dama gala, «una gran admiradora nuestra». Curiosamente ellos destaparon el idilio del publicista Richard Attias con Cecilia Ciganer, la ex de Sarko. Y siguen sin jubilarse. Gracias a ellos se conoció el hijo oculto de Alberto de Mónaco y las curiosidades que guardaban las basuras de Madonna, Halle Berry o Antonio Banderas.

Pero Rostain y Mouron no lo han contado todo. Guardan varios secretos bajo llave. Por ejemplo, saben quién pilló a Kate Middleton en topless. Y no fueron ellos. «Lo importante no es la polémica suscitada, sino que se demostró que la seguridad alrededor del príncipe Guillermo estaba mal. Podría haber sido alguien con una pistola. ¿Cree que habría sido tan fácil acercarse a Michelle Obama? No, por supuesto que no». 

1. Orson Welles, tras haber cenado en Maxim’s (París, 1982). El fotógrafo se subió al coche sin conocerle. No había publicado esta imagen hasta ahora. :: FOTOS: ROSTAIN/MOURON

2. Antes de que se hiciese público el noviazgo de Lady Di y Carlos de Inglaterra, los pillaron en Goldsmith Hall días antes de su compromiso. Se camuflaron como invitados.

3. La princesa Grace de Mónaco y su hija Estefanía delante de la tienda de Dior, en la exclusiva avenida parisina de Montaigne, el 6 de mayo de 1981. Poco después los paparazzis pillarían a Estefanía en topless en la isla Mauricio, la foto que más cara han vendido embolsándose 150.000 euros.

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